Un reciente estudio publicado por el Colegio Oficial de Podólogos de España y realizado por Roberto Pascual, experto en Podología Infantil y profesor de la Universidad Miguel Hernández, alerta sobre el uso de deportivas con ruedines, pudiendo ocasionar problemas de salud a los niños a largo plazo.

Desde hace más de 10 años, la Universidad Miguel Hernández, gracias a un convenio con la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana, realiza un programa de atención primaria de salud podológica en los centros educativos de infantil y primaria de la Comunidad Valenciana. Cada año, un equipo coordinado por Roberto Pascual, referente en podología infantil impartiendo la formación de postgrado sobre esta materia en la UMH de Eche, realiza revisiones a unos 600 niños con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años en centros educativos de municipios como El Campello, Mutxamel o San Joan. El objetivo de este programa es estudiar y confirmar la salud podológica infantil.

En los últimos meses se ha observado que muchos niños acuden a clase con zapatillas con ruedines tipo Heelys, en algún caso de forma reiterada y durante mucho tiempo (más de 8 horas al día en muchos casos). En concreto, el 11% de los niños acudieron al colegio con este tipo de calzado. Tras el último estudio, a más de un tercio de los niños observados (38,35%) se les recomendó la realización de una revisión podológica infantil.

De estos niños a los que se les recomendó acudir a un podólogo infantil para una exploración clínica más completa, muchos de ellos presentaban un “pie plano” (40%) y/o alteraciones en la marcha (40%), principalmente relacionados con la marcha de puntillas o las puntas de los pies hacia dentro. Otros problemas que presentaban los niños en menor medida fueron asimetrías de miembros inferiores y alteraciones en los dedos del pie.

Dentro del estudio anterior, se realizó una revisión del calzado infantil, determinando que el 83% de los niños llevaba el calzado adecuado en función del tamaño del pie. Respecto al uso de las zapatillas con ruedines, se observó que un 11% de los escolares, principalmente niñas, acudieron a la revisión podológica con dicho calzado. En opinión de Roberto Pascual, responsable del estudio, “estas zapatillas con ruedines no son un calzado sino un juguete” y, por tanto, se debería comercializar en todo caso en jugueterías y no en zapaterías. Este calzado, a largo plazo, puede ocasionar problemas derivados del peso, de la altura del tacón, de la falta de flexibilidad y estabilidad.

El elemento más crítico de este tipo de zapatillas es la altura del tacón. En muchos modelos, las zapatillas con ruedines tienen hasta 5 cm más respecto a una zapatilla normal. Estudios científicos demuestran que a medida que el tacón aumenta desplazamos la carga de nuestro peso hacia el antepié, cuya función no es de soporte. Así, estando descalzos el talón soporta el 75% del peso y el antepié el 25%. Con estas zapatillas con ruedines, esta carga se reparte al 50%. Esto tiene consecuencias relacionados con problemas de crecimiento, de desarrollo de la musculatura de gemelos, sóleo e isquiotibiales, enfermedad de Freiberg, metatarsalgias o el desarrollo de un pie plano o incluso problemas de espalda. La sobrecarga del antepié con el uso de zapatillas con ruedines Heelys es comparable al uso de un tacón entre 4 y 5 centímetros.

Además, el uso de este tipo de zapatillas aumenta la presión media sobre el talón, más aún al “desplegar” la rueda. Asimismo, este calzado pesa el doble que un calzado deportivo normal, causando mayor gasto energético en el niño. La superficie de apoyo se ve disminuida en un 25%, aumentando la inestabilidad y provocando una pisada anómala en el niño.

Este estudio pretende concienciar del uso adecuado de este calzado con ruedines, limitando su uso a no más de 2-3 horas a la semana y evitando su uso prolongado en los centros educativos.