La fascitis plantar es la causa más común de dolor en la base del talón. Cerca de dos millones de pacientes al año son tratados por este problema que afecta especialmente a deportistas. Te explicamos en qué consiste esta dolencia del pie y cómo prevenirla y tratarla.

¿Qué produce la fascitis plantar?

La fascitis plantar consiste en la inflamación de la fascia plantar, un ligamento largo y delgado que se encuentra directamente debajo de la piel en la base de su pie y que conecta el talón con la parte frontal de su pie y da soporte al arco de su pie. Este ligamento tiene una función esencial a la hora de caminar, ya que absorbe y devuelve la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo, además de proteger los metatarsianos de una excesiva flexión de los dedos.

tratar la fascitis plantar en AlicanteCuando se ejerce demasiada presión sobre la fascia plantar, puede dañarse y desgarrarse el ligamento, causando una irritación e inflamación, que resulta en dolor del talón y rigidez. Es lo que se conoce como fascitis plantar.

La fascitis plantar es muy común entre los deportistas, de forma habitual en jóvenes y especialmente en corredores de fondo por tener que hacer largas carreras sobre una superficie irregular. En aquellas personas que no practican deporte con asiduidad suele presentarse a partir de los 45 años. Al correr y realizar una inadecuada pisada sobre una superficie dura, unido a un defecto de curvación en la planta del pie (como en el caso de un pie plano, un pie cavo o un pie valgo), puede provocar la inflamación de la fascitis y causar una fascitis plantar.

En la mayoría de los casos, la fascitis plantar se desarrolla sin una razón específica ni identificable, pero existen ciertos factores de riesgo como son:

  • Realizar una actividad de impacto repetitivo, como por ejemplo correr largas distancias.
  • Tener unos músculos de la pantorrilla tensos que dificultan la flexión de su pie y tiran de sus dedos acercándolos a la tibia.
  • Tener problemas de obesidad o debilidad muscular.
  • Usar un calzado inadecuado.
  • Presentar un arco del pie excesivamente pronunciado que provoca la inflamación de la fascitis.
  • Realizar una actividad física nueva o aumentada.

¿Qué son los espolones del talón?

El espolón calcáneo es una prominencia ósea que aparece en el talón como consecuencia de estiramientos excesivos y continuados de la fascia plantar. Al estirar excesivamente este ligamento, puede calcificarse y formar un espolón. Esta condición es relativamente frecuente. Una de cada 10 personas tiene estos espolones del talón, que es más frecuentes entre personas que tienen el pie muy arqueado o que sufren sobrepeso.

Estos espolones del talón no son la causa del dolor en la fascitis plantar, por lo que el dolor puede tratarse sin quitar el espolón. En cualquier caso, el avance en las técnicas quirúrgicas permite que el espolón del talón pueda corregirse mediante una sencilla intervención.

¿Cuáles son los síntomas de la fascitis plantar?

El síntoma principal de esta lesión es el dolor que se produce en la base del pie cerca del talón, la parte en la que se inserta la fascia plantar. Se suele manifestar más intensamente en las primeras horas del día debido a la rigidez matutina de la fascia, al dar los primeros pasos después de levantarse de la cama o tras un largo periodo de reposo (por ejemplo, después de conducir). En los deportistas que sufren de fascitis plantar aparece este dolor en el talón después de realizar ejercicio físico (no durante). El dolor suele ir acompañado de hinchazón leve, enrojecimiento y sensibilidad en la parte inferior del talón.

¿Cómo puedo prevenir la fascitis plantar?

No conviene esperar a sentir dolor en el talón para prevenir no solo la fascitis, sino otras muchas enfermedades y problemas en el pie debidos a una pisada incorrecta. Especial atención deben tener los deportistas. En primer lugar, es fundamental saber qué tipo de pie se tiene, mediante un estudio de la pisada en un centro podólogo deportivo. En este sentido, la unidad de podología de IMED Hospitales dispone de tecnología de primer nivel gracias a la pista Kinetic Track, única en Alicante. Esta pista permite realizar un completo estudio biomecánico de la pisada, tanto parado como en movimiento durante la marcha y la carrera.

Después de conocer la biomecánica del pie y detectar un problema concreto en la pisada, el podólogo prescribirá una plantilla personalizada que se podrá adaptar perfectamente al calzado. De este modo se podrá evitar lesiones y la aparición de la fascitis plantar.

¿Qué tratamientos hay para la fascitis plantar?

En el caso de que notemos dolor frecuente en la base del talón, es recomendable acudir lo antes posible a un especialista en podología. De nuevo, los deportistas deben prestar especial atención a los primeros síntomas de la fascitis plantar, ya que si no se trata a tiempo, estos dolores podrán ser crónicos y se verán obligados a limitar la práctica deportiva.

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica y la exploración física del pie por parte de un podólogo en busca de signos que revelen que el dolor del talón se debe a una fascitis plantar. En algunos casos puede ser recomendable realizar una radiografía o incluso una resonancia para descartar otras causas de dolor del talón, como fracturas u osteoartritis o detectar espolones del talón. Mediante un estudio biomecánico de la pisada y de la marcha se valorará si el dolor en el talón y su inflamación se deben a la forma de pisar o correr.

El tratamiento de la fascitis plantar suele consistir en la administración de antiinflamatorios para aliviar la inflamación, sesiones de fisioterapia y el uso de plantillas ortopédicas para reducir el dolor y prevenir la fascitis. Los primeros días es recomendable reducir o incluso suspender totalmente las actividades que empeoren el dolor. Más del 90% de los pacientes con fascitis plantar mejorarán en un plazo de 10 meses de comenzar con estos simples tratamientos.

  • Hielo. Es muy efectivo pasar 3-4 veces al día los pies sobre una botella de agua fría o hielo durante 20 minutos.
  • Medicación antiinflamatoria. Medicamentos como el ibuprofeno o el naproxeno reducen el dolor y la inflamación.
  • Estiramientos. Estirar las pantorrillas y la fascia plantar es una manera muy efectiva de aliviar el dolor en el talón.
  • Inyecciones de cortisona. La cortisona es un antiinflamatorio que puede inyectarse en la fascia plantar para reducir la inflamación y el dolor.
  • Ortopedia. Unas almohadillas suaves para el talón, un calzado apropiado o unas plantillas personalizadas después de un estudio biomecámico pueden reducir el dolor al caminar o estar de pie, además de evitar lesiones y recaídas.
  • Férulas para la noche. Es recomendable dormir con la fascia plantar estirada para que ésta no se relaje y cause dolor del talón en la mañana siguiente. Mediante unas férula que estiren la fascia plantar mientras se duerme se reduce este dolor.
  • Fisioterapia. El podólogo puede sugerir trabajar con un fisioterapeuta en un programa de ejercicios para estirar los músculos de la pantorrilla y la fascia plantar.
  • Electroimpulsos. La terapia extracorpórea de impulsos eléctricos estimula el proceso de cicatrización en el tejido dañado de la fascia plantar.

Si tras 12 meses de tratamiento no quirúrgico no desaparece la fascitis plantar, se podrá recurrir a la cirugía. Afortunadamente, los modernos procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos permiten liberar la fascia de forma rápida y sencilla sin tener que permanecer ingresado en el hospital.

  • Recesión de los gemelos (gastrocnemio). Mediante esta intervención se alargan los músculos de la pantorrilla para reducir la presión en la fascia plantar.
  • Liberación de la fascia plantar. El ligamento de la fascia plantar se corta parcialmente para aliviar la tensión. En esta misma intervención es posible retirar un posible espolón óseo en el talón.